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LÍDERES EN SOLUCIONES AMBIENTALES

En actividades de campo, descansar adecuadamente también es parte de trabajar de forma segura. Para los equipos técnicos que se desplazan hacia operaciones mineras e industriales, gestionar el sueño y prevenir la fatiga contribuye a mantener la atención, la capacidad de respuesta y las condiciones necesarias para desarrollar sus actividades con seguridad.

Las jornadas de campo suelen implicar desplazamientos prolongados, cambios de horario y tareas que exigen concentración. Cuando estas condiciones se combinan con un descanso insuficiente, puede aparecer fatiga y somnolencia, factores que afectan la atención, el tiempo de reacción y la toma de decisiones. NIOSH señala que la fatiga laboral puede estar relacionada con jornadas extensas, horarios no convencionales y tareas física o mentalmente exigentes.

Una preocupación real

La gestión de la fatiga tiene especial relevancia en el sector minero. El Reglamento de Seguridad y Salud Ocupacional en Minería establece, en su artículo 273, que deben elaborarse programas para identificar, prevenir y controlar la fatiga y somnolencia entre los operadores de equipos.

Esta preocupación también se refleja en operaciones del país: en Quellaveco, Anglo American implementa un sistema de vigilancia de la calidad del sueño mediante un dispositivo tipo reloj inteligente, mientras que Las Bambas cuenta con un sistema propio de monitoreo de fatiga y somnolencia dentro de sus soluciones tecnológicas de seguridad. Estas iniciativas muestran que la gestión del descanso forma parte de una estrategia preventiva más amplia: identificar el riesgo, generar conciencia y utilizar herramientas que permitan tomar mejores decisiones antes y durante una jornada.

¿Por qué importa para quienes trabajan en campo?

En Green Group Perú, nuestros especialistas y técnicos desarrollan actividades de implementación e integración de sistemas de monitoreo ambiental, calibración, mantenimiento y soporte técnico, muchas veces en operaciones mineras y otros entornos industriales donde los desplazamientos forman parte de la jornada.

Un colaborador que llega a campo después de un descanso insuficiente podría experimentar mayor somnolencia o dificultad para mantener la atención, tanto durante los desplazamientos como al realizar tareas técnicas que requieren concentración y seguir procedimientos. La prevención empieza antes de llegar al punto de trabajo.

Tecnología y sensibilización como apoyo al descanso

Como parte del cuidado de sus colaboradores, GGP utiliza relojes inteligentes que permiten registrar información sobre los periodos de sueño. Esta herramienta ayuda a conocer los patrones individuales de descanso y a organizar mejor los horarios antes de una jornada de campo. El registro de sueño no constituye un diagnóstico médico ni determina, por sí solo, si una persona está en condiciones de trabajar: su valor está en generar conciencia sobre los propios hábitos e identificar oportunidades de mejora. A esto se suman las capacitaciones de higiene del sueño, a cargo del área médica de GGP, orientadas a brindar pautas prácticas para mejorar la calidad del descanso y reconocer hábitos que pueden favorecer u obstaculizar un buen dormir.

Esta práctica se complementa con charlas de cinco minutos sobre fatiga, somnolencia y manejo defensivo, que permiten abordar el riesgo de manera directa y reforzar la importancia de reconocer señales de cansancio antes de un desplazamiento o el inicio de una actividad.

Descansar también es una medida preventiva

La gestión de la fatiga requiere participación del colaborador y de la organización. Mantener hábitos adecuados de descanso, reconocer señales como somnolencia o dificultad para concentrarse, y comunicar oportunamente cualquier condición que pueda comprometer una actividad, son acciones que contribuyen a la prevención. Desde la organización, considerar las jornadas, los desplazamientos, los periodos de descanso y la sensibilización forma parte de una gestión responsable de la seguridad y salud ocupacional. En trabajos de campo, cuidar el descanso significa cuidar también la capacidad de estar alerta, tomar decisiones y ejecutar las tareas de manera segura. Porque la seguridad no comienza cuando llegamos a campo: comienza con la preparación, el descanso y el cuidado de las personas que hacen posible cada actividad.

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